El Puebla se agarra a la vida (0-2)

El equipo cigarrero dio un ejemplo de compromiso y competitividad en Alcalá del Río, donde cuajó un partido muy serio y que debió vencer con más ventaja.

Un equipo debe competir hasta el final, sean cuales sean las circunstancias que lo rodeen. Está siendo un año difícil, duro desde su inicio y con muchos factores que difícilmente ayudan a que el año, en su conjunto, sea exitoso. Pero ahí está el Puebla. Empeñado en luchar hasta el final. En agotar sus opciones. En darlo todo. Respeto, compromiso, unión y un sinfín de adjetivos para este grupo que merece llevar el escudo del Puebla en el pecho. Hasta el último suspiro, el último aliento y la última pisada. Lo de Alcalá fue una lección de buen fútbol y competitividad redondeada por dos buenos goles, de Juandi y Carlos Romero, pero que mereció una renta mucho mayor – hasta tres le anularon a Yeray –. Sigan dando ruido.

Chelu Bejarano – que cuenta con unos números magníficos, por cierto – refrescó al equipo debido a la carga de partidos de la última semana, con tres en siete días, y otra vez tuvo que reinventar alguna posición debido a las muchas lesiones que arrastra la plantilla. El Puebla formó en Alcalá con Álex Jurado; Oti, Pablo Osuna, Martínez, Vélez; Pablo Sosa, David Míguez, JM Luque; Juandi, Yeray y Díaz.

Antes de que el Puebla se hiciera con el control total del partido, algo que ocurrió a partir del minuto 10, apareció la siempre providencial figura de su portero, Álex Jurado, para salvar el mano a mano ante Bonillo en lo que pudo ser el 1-0. Temporadón el realizado por un guardameta muy querido en la parroquia cigarrera.

Fue a raíz de esa ocasión cuando el Puebla comenzó a dominar, cimentando dicho dominio con un extraordinario juego por fuera personificado en Yeray y Juandi, con Pablo Sosa enorme en la iniciación y distribución y Díaz fantástico en la descarga. En defensa, partido muy serio de toda la línea y también destacables los minutos de David Míguez – titular después de mucho tiempo – y JM Luque. Todo el equipo cuajó una gran primera parte.

Yeray no olvidará este partido. No porque el chaval lo hiciera mal, que no fue el caso, sino porque no le acompañó la suerte en ningún momento. Se encontró con el larguero en su primera ocasión, el guardameta salvó dos buenas acciones suyas y, lo más destacable, marcó un hat-trick no válido. ¡Tres goles anulados! que quedarán en anécdota. Especialmente llamó la atención el segundo, que debió subir al marcador.

Al final, la insistencia cigarrera tuvo premio. Pablo Sosa se inventaba un pase de fábula hacia Juandi, que partía en posición correcta y no perdonó ante el meta en el mano a mano. Dedicatoria al míster – han sido varias durante el año, aspecto que demuestra la unión y categoría humana del grupo – y 0-1. Antes del descanso debió llegar la expulsión del local Bonillo, que soltó una tarrascada a Oti sin venir a cuento. Esta historia ya es conocida en la parroquia cigarrera. Amarilla y a seguir.

El segundo tiempo transcurrió con menos ritmo que el primero y un Puebla que no sufría en defensa gracias a su buen trabajo e, incluso, a la contra tuvo opciones de ampliar su renta. Los cambios aportaron tranquilidad, temporizaron el juego y dotaron de veteranía al equipo. Entraron Fran López, David Martos, Curro, debutó Valldepérez y, por último, apareció Carlos Romero, autor del segundo tanto al resolver en el mano a mano con tranquilidad tras un pase extraordinario del talentoso Fran López. Un 0-2 que redondeó un buen partido de fútbol del Puebla. Pinchó el Atlético Olivarense y se acerca, al menos, a la tercera plaza. Y seguirá dando ruido hasta el final. Peñaflor será la última parada en el San Sebastián.